Mi nombre es Eugenia Rosa Osorio Caldera, hija de
Fermín Eduardo Osorio Contreras y Gloria Elina Caldera Prieto. Ocupo el lugar
número seis de diez hermanos de papá y mamá y el número seis de doce por parte
de papá.
Llego a la Escuela Internacional de Constelaciones
Sistémicas Cuánticas (ECOSIC) en 2022 buscando respuestas para muchas
inquietudes del momento que estaba atravesando en mi vida.
Tomar mi lugar ante mis padres como la pequeña e ir a
la vida como adulta ha sido el mayor regalo que ECOSIC me ha podido dar
y el cual estoy transitando abriéndome a sus aprendizajes.
Me enamoré de Bert Hellinguer y las constelaciones desde la
vez que llegó a mis manos un libro que le regalaron a una amiga en Alemania. Una
entrevista al maestro hecha por Ten Hovel. Fotocopié el libro y lo leí con mi
madre, pues la historia de rivalidad entre nosotras me había hecho siempre
sentir culpa y leyendo el libro buscaba un acercamiento para comprender,
veía un futuro esperanzador de paz y reconciliación. Desde mi
arrogancia quise que otros entendieran lo que yo no había tomado tampoco, por
no conocer y honrar mi historia. La teoría estaba, mas solo en esta escuela,
con su metodología, pude avanzar en tan noble tarea.
A través del libro y por una tía, llegué a interesarme por una
formación dada por la consteladora María Teresa Varela (quien ya
falleció) en la ciudad de Mérida. Su carisma y estilo me gustaba, veía que era
una mujer con fuerza. Cursé dos veces su formación y las dos veces por una
inasistencia no obtuve mi acreditación. Sin embargo, comprendo que no era mi
momento, no estaba preparada para brindar a otros el servicio porque tampoco en
esa formación había concientizado mi propio proceso a profundidad y lo que pude
encontrar en un momento perdió continuidad en mi vida. Me alejé de la filosofía
continuando en mi desorden y buscando otras maneras de abordar ese gran vacío
de hijedad que me embargaba.
En mis investigaciones, llevada por esa gran admiración, decidí
ir a Caracas a conocer personalmente a Carola Castillo, en la época que realizaba
sus jornadas grupales en el Hotel Tamanaco. Fue ella quien me hizo mi primera
constelación. Hubo un movimiento muy intenso que solo ahora en retrospectiva
comprendo.
LLegando a Mérida después de esa constelación, mi abuela,
como despertando de un letargo dentro de su demencia senil, me
nombra el excluido con quien estuve en lealtad (a través de él honro a
todos los asesinos de mi sistema) y la historia, contada por mi tía, de la que
nunca había escuchado hablar: de las circunstancias poco claras de su huida en
una pelea con cuchillo, luego de la cual no se supo más de él.
Mi honra para todo lo que me condujo hasta acá, inclino
mi cabeza ante la grandeza de tantos destinos.
ECOSIC me permitió transformar la queja en acción enfocada,
superar mi victimismo para abrazar a esa niña herida inconforme y darle un
propósito a mi vida, desde poder compartir mi historia con otros a
brindarles de lo tomado durante la formación y durante el servicio que
actualmente ofrezco en la escuela como coach sistémico y cofacilitadora.
Por medio del trabajo en equipo e inspirada por la conducción de
sus directores, Milagros del Valle Ortega Vásquez y José Manuel Pérez Ortega,
la Escuela es el lugar que me ha permitido salir de mi cascarón, dejar
de buscar la perfección y encarar mis miedos, siendo más responsable de mi
camino con propósito, ahora orientada a un bien mayor: que muchos seres sigan
beneficiándose de su labor, tomando la fuerza de sus historias para sentirse
plenamente vivos.
Por todo esto y más agradezco la Vida que viene de lejos y a
mis padres por darme la vida. A mí ser por seguir mi corazón y llamado
del alma para llegar al lugar correcto en el momento correcto: conocer a Jennifer
Alviarez para que ella, a su vez, me condujera a la maestra en su visita a Mérida y a Luz Marina
Graterol, productora de la Sede Mérida, para así decidir estudiar en la Escuela
y ser parte de su alma grupal.
Al maestro Bert Hellinger, los directores de ECOSIC por su ejemplo, toda mi admiración y respeto al alma grupal de la
Escuela.
Recomiendo ampliamente vivir las constelaciones para ir a la raíz, reconocerse como ser humano con luces y sombras, en respeto a los destinos de todos y libres para vivir en mayor conciencia y responsabilidad. Se dice fácil, sin embargo, tener presentes y aplicar diariamente los órdenes del amor, hace el camino más transitable. Porque nos invitan a ver en nuestro inconsciente, aquello que solos nos llevaría más tiempo reconocer.
¡Gracias a todos, gracias ECOSIC!
Que belleza Eugenia felicidades pudiste abrazar tu niña y hacerlo un poquito diferente y asintiendo todo lo que fue, como es y como son desde el lugar que nos corresponde estar como hijos honrando los destinos difíciles bajando nuestra cabeza. Gracias 🫂 Gracias 🫂 Gracias 🫂
Felicidades por tus éxitos
Honrro tu historia personal lo cual es perfecta.
Lluvia de bendiciones desde esta mirada del amor en orden.
Hermoso testimonio: Transformar la queja en acción enfocada!!! Pertenecer a la escuela ECOSIC es un gran regalo, ya que nos permite estar despiertos y aplicar día a dia está filosofía de vida transformadora. Definitivamente es un antes y un después muy diferenciado.
Superar el Victimismo es una maravillosa y sanadora acción consciente. Gracias Eugenia por tu historia que me resuena a favor de la reconciliación.
El Victimismo y poder suoerarlo es una maravillosa y sanadora acción consciente. Gracias Eugenia por tu historia que me resuena a favor de la reconciliación.
Buen día. Cuando vemos nuestra historia tal como fue y la honramos surge la reconciliación con todo nuestro sistema familiar. Gracias a dios por permitirnos ver lo que no habíamos visto. Muchas veces Pue arrogancia. O Pue vergüenza y miedo. 🙏🏼🙏🏼🙏🏼🙏🏼🙏🏼
Qué reconfortante historia, un poco intrincada como el destino del gran excluido. Gracias al Espíritu que obra Milagros la abuela lo pudo recordar para ti.Y tu pudiste honrar su destino y liberarte a favor de ti. qué vivan las constelaciones y los que creemos en su poder sanador
El agradecimiento es estar del lado de la vida y el bienestar, aunque a veces cueste ver el lado positivo de una circunstancia, la certeza de que todo está sucediendo para nuestro mayor alto bien, nos trae paz y con la paz viene el agradecer y la benevolencia.
Gracias Eugenia por esa mirada tan valiente.
Nuestra coach Eugenia de la sede Guaira… Y sede Mérida
Digno ejemplo y testimonio de transformación…
Les invito a leer el artículo, dejar su comentario… Y compartir…
… El que sana, ayuda a otros a sanar
Me encantó Eugenia Rosa. La manera tan mágica como nuestros sistemas familiares nos van otorgando el permiso de conocer más de nuestras historias.
Qué valentía al mirar ese fragmento compartido con los excluidos.
Felicidades!
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