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El cuidador tiene quien le escriba

Por primera vez una obra literaria está dedicada totalmente a un oficio silencioso, poco valorado pero esencial al momento de recuperar o mantener la salud, el de cuidador o cuidadora. 

“Mamá está dormida” (Ed. Planeta 2026), es una novela escrita por el periodista español Máximo Huerta, inspirada en las propias vivencias del autor y que arranca con un hecho que le pasó a él mismo. Un día su madre, que está perdiendo la memoria, le pregunta: "Y tu hermano, ¿dónde está?". Una interrogante inocente si no fuera porque es hijo único y, a los 53 años, esta pregunta desconcierta mucho, incluso lo hizo entrar en duda.

Para poder descifrar la verdad, Máximo, junto a su madre,  emprendió un viaje hasta Vera de Bidasoa, el pueblo natal de ella, donde vivió hasta casarse. Allí Máximo se reencuentra con su historia familiar y comprueba que el otro hermano no existe. Después del shock inicial, cayó en cuenta que le correspondía asumir algo tan duro como es el cuidado de una persona dependiente con una afección neurodegenerativa.

Desde entonces, la vida de Máximo ya no es sólo suya. Pasó a ser un cuidador, no cuenta con la libertad que disponía antes. Igual que todas las personas que cuidan a sus seres queridos, lleva años junto a su madre enferma. Todo cambió y decidió recomponer su vida.  Ahora, en su día a día, conviven su rutina doméstica, el cuidado de su madre, la escritura y un pequeño emprendimiento que ya forma parte del paisaje del pueblo: la librería Doña Leo. No es raro que esta experiencia haya terminado reflejándose en sus escritos. Particularmente en su novela “Mamá está dormida”.

La pregunta de su madre se convirtió en una hipótesis narrativa: ¿Y si existiera ese hermano? La respuesta a esa pregunta es la búsqueda que estructura la novela, donde la narración lleva a un hombre (Federico) y su madre enferma (Aurora) a intentar localizar a un hermano del que no conocía su existencia.

Detrás del misterio del hermano imposible se impone una realidad mucho menos novelesca: la del hijo único solo ante el cuidado de su madre. “Ahora me encantaría tener hermanos. De pequeño deseaba tener hermanos para jugar cuando llovía. La envidia llega de adulto, cuando miras alrededor y ves a los amigos turnarse en hospitales y residencias. Veo que se reparten, que uno va al hospital hoy, que otro va mañana… me dan una envidia tremenda”, dice en un pasaje de la novela.

 

Esa soledad, confiesa el autor, sólo podía construirla, narrativamente, con un hijo sin pareja y sin hermanos, con un padre ausente, frente a una madre que se le va, por lo cual deja una frase impactante: "Cuidar es empezar a despedirse".

Al comienzo de la novela aparece una interesante reflexión sobre la paciencia: “No se tiene nunca suficiente paciencia… No naces con paciencia, sino que la paciencia es algo que se va adquiriendo porque no hay solución, no vas a cambiar el escenario. No se puede presumir de paciencia porque no conozco a ningún cuidador que no haya contestado mal a la madre o al padre, aunque luego se haya arrepentido”. Entre esa paciencia conquistada a golpes y el miedo al arrepentimiento se mueve el Federico de la novela y el autor que vive, en la realidad, como cuidador.

El título resume la paradoja que atraviesa el libro y con la que vive el cuidador. Tal como lo señala el autor: “Que alguien diga ‘Mamá está dormida’ es tranquilizador, pero al mismo tiempo inquietante. Y todos los que han cuidado saben lo que significa  ‘mamá está dormida’… Es una frase que incluye todo lo que tiene la novela. El miedo que encierra esta frase, el miedo a que ya no despierte es algo para lo que no estamos preparados para afrontar”.

Cabe destacar que el autor con este libro rinde homenaje a las mujeres como su madre y “al silencioso ejército de cuidadores generalmente mujeres, generalmente invisibles”, pero siempre presentes.

Autor: Arnaldo Rojas, Escritor, Periodista, Facilitador de talleres de Escritura Creativa y Escritura Sanadora. Director de Medios de Funcamama (Fundación de Lucha contra el Cáncer de Mama)

7 comentarios en «El cuidador tiene quien le escriba»

  1. Wow, que gran artículo, a veces estamos frente a situaciones que no sabemos cómo abordar, solo permitirnos ser guiados, sostenidos.

  2. Estoy muy conmovida porque al cuidar a mi mamá las 24 hrs al dia los 7 dias a la semana por 2 meses continuos fueron muy desgastantes.

    Mi mamá estuvo al borde de la muerte 7 veces en mi casa, los cuidados que le dimos llenos de amor, honra y respeto no bastaron para compensar el dolor y el susto que sentimos mis hermanos, mis hijos y yo.

    Todos estabamos rendidos.

    Eramos un pequeño ejército atendiendola, amandola y cuando todos regresaron a sus actividades solo queda una persona.

    Hoy entre todos pagamos enfermeras a quienes honramos y valoramos mas que nunca su profesión.

    Gracias gracias gracias cuidadoras y enfermeras.

  3. Gracias por este artículo tan importante y que vemos a diario en muchos casos, siempre es uno de los hijos el que se esmera mas por cuidar sin saber que está sumergido en una implicación que a lo largo no le permite vivir su propia vida y desgastarse.

  4. Wuaoo me encanta este artículo. Sobre todo la frase de nadie nace siendo paciente la cultivamos cuando nos damos cuenta que hay cosas que no podemos cambiar. Y sobre la impaciencia que lleva a una respuesta brusca con los padres y la cual en el tiempo genera culpa. La historia del hijo único este fue la historia de mi madre con mi abuela. Gracias Arnaldo por tan hermoso artículo

  5. Este artículo refleja una ncantadora entrega de ❤️ Amor.
    Miramos y bajamos la cabeza ñ, honrando a los cuidadores de nuestro sistema …y asintiendo cada historia tal como es e integrando en nuestra vida diaria.mel disfrute a plenitud de todo, tal como llega, Gracias. gracias, gracias

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