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El valor de la medicina ancestral

Mucho antes de las pastillas, las inyecciones, los jarabes y los tratamientos controlados por las grandes farmacéuticas, existían los yerbateros, sobadores, hueseros, parteras y rezanderos. Personas que (antes y ahora) practican la medicina tradicional. Quienes la ejercen sostienen conocimientos que han sido ordenados en una cosmovisión que se enfoca en la totalidad de las cosas, en la relación de las personas y los seres vivos con la naturaleza, el cosmos y los diferentes elementos.

En el antiguo Egipto, por ejemplo, la medicina fue una disciplina sagrada. Los estudiantes dedicaban años a su formación, se purificaban, vestían de blanco y seguían dietas rigurosas. En las casas de enseñanza como la de Imhotep, en Menfis, o la de Sais, donde se instruía a las matronas, se aprendían técnicas de sanación, cirugías básicas y el uso de plantas medicinales. Con el tiempo, los sacerdotes convirtieron este conocimiento en doctrina y lo resguardaron en textos sagrados, los papiros médicos, que dictaban cómo debía practicarse la curación.

Los himnos védicos en la India ya celebraban el poder de sanar a través de la palabra y la conexión espiritual. De ahí surgió el Ayurveda, “el conocimiento de la vida”, un cuerpo de saberes que veía la enfermedad como un desequilibrio entre el cuerpo y el alma.

En América Latina, antes del adoctrinamiento médico europeo, el acto de sanar formaba parte de una red de conocimientos profundamente conectada con la tierra. En “el ombligo de la luna” (México), la medicina tradicional es un patrimonio vivo que ha resistido siglos de imposición cultural.

Esta medicina tradicional de los pueblos originarios es reconocida en la Constitución mexicana y en la Constitución Bolivariana de Venezuela como un derecho cultural de los pueblos indígenas, su práctica es testimonio de una relación ancestral con la naturaleza y de una manera distinta de comprender la salud.

Las parteras o comadronas, por ejemplo, son guardianas de una sabiduría que no se enseña en universidades, sino que se hereda por la experiencia. Acompañan el nacimiento desde la empatía, el tacto y la escucha. Su “don de sentir lo que siente la mujer”, las convierte en mediadoras entre la vida y el misterio, en dadoras de vida que cuidan el cuerpo físico, pero también el espiritual. Su conocimiento del cuerpo femenino, de las plantas, los masajes y los rezos, es una forma de medicina que reconoce la fuerza vital como algo sagrado.

El temazcal, de origen náhuatl, propio de las culturas mesoamericanas, es un espacio de purificación física y espiritual donde el calor, el vapor y las plantas medicinales actúan como catalizadores de sanación para expulsar toxinas. En su interior, el cuerpo suda lo que el alma guarda en celoso secreto.

Por su parte, los yerbateros, herederos de una larga tradición de botánicos y chamanes, conocen los secretos de las plantas. Saben qué hoja calma el dolor, qué raíz limpia la sangre o qué infusión tranquiliza y devuelve el sueño.

Este sistema de salud, de raíces ancestrales, comprende a las personas como un sistema de cuerpo-mente-espíritu que debe mantenerse en equilibrio. Este enfoque integrador todavía se preserva en las culturas orientales, como la china. En Occidente se mantuvo hasta la Edad Media, y con el tiempo, la ciencia sustituyó al mito, y el laboratorio al ritual.

Aparte de los intereses comerciales, sin duda hay que reconocer los grandes aportes de la farmacología, pero mientras la medicina ortodoxa y las grandes corporaciones farmacéuticas avanzan viendo la salud como mercancía, siempre es conveniente recordar que curar no siempre ha significado “combatir las enfermedades” sino preservar la unidad de cuerpo, mente y espíritu, mantenernos en armonía con la naturaleza, con la  tierra que nos sostiene.

Autor: Arnaldo Rojas, Escritor, Periodista, Facilitador de talleres de Escritura Creativa y Escritura Sanadora. Director de Medios de Funcamama (Fundación de Lucha contra el Cáncer de Mama)

11 comentarios en «El valor de la medicina ancestral»

  1. Una información interesada el saber que lo hoy tomamos como medicina tiene historia

  2. Si gracias a la medicina ancestral tuve la oportunidad de ver a mi yo de niño con ojos de adulto y entender cosas que me hacían daño solo porque no las había razonado bien. Creo que son excelentes métodos de sanacion

  3. Volver a la naturaleza es un gran regalo…

    Gracias por el amor a lo ancestral

  4. La naturaleza sabia es un gran regalo… Siempre provee.

    Gracias por el amor a lo ancestral

  5. Sabia es la naturaleza , un gran regalo… Siempre provee.

    Gracias por el amor a lo ancestral

  6. Que hermoso artículo un viaje al pasado! No dejamos de aprender y profundizar la historia! Gracias por compartir

  7. La armonía con el cuerpo , mente y espíritu , se conjuga con la naturaleza y lo ancestral muy valioso

  8. Totalmente los sanadores y la madre tierra han contenido este conocimiento ancestral por muchos, gracias Dios por darnos este planeta apto, gracias a nuestros ancestros que conocían el conocimiento de sanación de la medicina ancestral de la tierra, tomo de ustedes con mucha honra, gracias querido Arnaldo. Excelente artículo.

  9. El conocimiento ancestral ha sido básico para la sanación del ser humano, siempre como respuesta ante la incertidumbre de lo desconocido y experimentado en la externa búsqueda de sanar. He visto como una resandera con su sabía creencia y fe en lo divino del ser restaura la salud de un niño enfermo, el uso de infusiones muchas veces te restaura, los soñadores tienen conocimiento de como ajustar un músculo del cuerpo pues sanar se convierte en una red de conocimientos conectado con la naturaleza de la vida misma. Es algo intrínseco del ser y su contacto con el hecho de nacer. Mente cuerpo y espíritu. 😍

  10. Que interesante, la medicina ancestral es una valiosa alternativa para resolver la causa profunda de nuestras enfermedades y malestares, contiene una sabiduría distinta a la medicina occidental actual cuyos fármacos solo controlan los síntomas. Gracias Gracias.

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