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La arrogancia altera el orden

Mi paso por la Escuela de Constelaciones Familiares (ECOSISTEMICA – ECOSIC) me llevó a confrontar una verdad incómoda y transformadora: la sutil pero persistente sombra de mi propia arrogancia. Uno de mis aprendizajes más significativos fue tomar conciencia de esta dinámica en mi trato hacia mis padres y en mi resistencia a aceptar que la manera en que vivieron mis abuelos fue la ideal para ellos.

Mis padres y mis abuelos fueron exitosos en sus propios caminos y contextos. La continuidad y el esfuerzo de nuestra familia por construir un mundo mejor son elocuentes testimonios de su logro, una herencia viva que se manifiesta en el crecimiento y la acción de nuestra familia hoy.

Jamás he olvidado cuando me titulé como Constelador Familiar en la Ciudad de Barcelona, ​​Venezuela. En ese contexto realicé mi presentación del “Regalo de los Ancestros”, fue aleccionador. Toda la presentación estuvo muy bien, pero hubo un detalle que mi conciencia no pudo percibir y traerlo de mi inconsciente en ese momento.

Había plasmado en la estructura como regalo para mis abuelas materna y paterna, una toga y birrete para cada una de ellas, además de diplomas universitarios. La intervención precisa y amorosa de mí coach, la doctora Gabriela Aranguren, interrumpió mi presentación con una pregunta que resonó profundamente: “¿Acaso tus abuelas necesitaron un título universitario para que tu padre, tu madre y tú sean quienes son hoy?”. Esa pregunta fue como un rayo de luz en la oscuridad de mi inconsciente, iluminando una verdad que hasta entonces había permanecido oculta.

Comencé a comprender que el verdadero legado de mis abuelas trascendía cualquier reconocimiento académico; residía en su fuerza vital, en su amor incondicional y en las experiencias que moldearon a las generaciones siguientes.

Esta confrontación directa iluminó una verdad fundamental que Bert Hellinger articula con lucidez en su visión de la arrogancia: esta oleada de una desconexión con la realidad y de una necesidad subyacente de sentirse superior a los demás.

Sin duda, en ese momento me encontré desconectado de la realidad, operando desde una inconsciente sensación de superioridad hacia mis ancestros por el hecho de no haber tenido acceso a la educación formal. Como enseñó Bert Hellinger, mi arrogancia alteraba el orden en mi sistema familiar e impedía el flujo del amor hacia mis abuelas al no aceptarlas tal como fueron.

La arrogancia bajo la mirada de Bert Hellinger

Hellinger ve la arrogancia como una forma de desequilibrio en los sistemas humanos y estima que cuando alguien se considera superior a los demás rompe con los Ordenes del Amor, que son los principios que rigen las relaciones saludables. La arrogancia implica una falta de reconocimiento de la igualdad fundamental de todos los seres humanos y una negación de la interconexión que existe entre ellos.

También considera el Maestro Bert que la culpa puede ser una forma de arrogancia, ya que implica juzgar a otros y pretender saber lo que es correcto para ellos. Esta perspectiva también se refleja en mi experiencia, donde mi 'deseo' de darles títulos universitarios a mis abuelas, aunque bienintencionado, encubría un juicio sobre sus vidas. De alguna forma las culpaba inconscientemente de nuestras vicisitudes.

Entonces, de acuerdo con las enseñanzas de Hellinger, la acción necesaria era un profundo reconocimiento de los hechos tal como fueron y una aceptación de la realidad, un asentir a su historia.

¿De dónde surge la arrogancia?

Para Hellinger existen dos tipos de conciencia: una Conciencia Personal y una Conciencia Colectiva.
La Conciencia Personal tiene que ver con el juicio individual de lo que es correcto e incorrecto y la Conciencia Colectiva es una fuerza que actúa a nivel del Sistema Familiar o Grupal que busca mantener la pertenencia y el equilibrio.
Observando estos dos conceptos y las dinámicas que surgen en las Constelaciones Familiares podemos concluir que la arrogancia surge de una adhesión excesiva a la conciencia personal, que lleva a ignorar o violar la Conciencia Colectiva.

Hellinger veía la arrogancia como una forma de desequilibrio sistémico que surge de la desconexión de los Órdenes del Amor y de la conciencia colectiva. Su enfoque moral se centraba en el respeto, la humildad y la aceptación de la realidad.

¿Cómo superar la arrogancia?

Con la experiencia que les he narrado y los estudios de la Filosofía Hellingeriana realizados en la Escuela de Constelaciones Familiares Sistémicas Cuánticas (ECOSIC), dirigida por los maestros Milagros del Valle Ortega Vásquez y José Manuel Pérez Ortega, sigo el legado señalado por Bert Hellinger quien nos dice que “todos somos parte de algo mucho más grande que nosotros mismos: la familia, el clan, la vida”. Y que “somos un pequeño eslabón en una cadena”.

Para superar la arrogancia según el Maestro Bert, se requiere una profunda «mirada hacia el sistema familiar, una aceptación humilde de la propia historia y un reconocimiento del orden y el derecho de pertenencia de todos».

Es un camino de «reconexión con la realidad y con el flujo del amor» en el sistema.

En este continuo camino señalado por Bert Hellinger, donde recordamos que somos eslabones de una cadena mucho mayor, he aprendido a controlar y en ocasiones a trascender la arrogancia, abrazando con humildad la propia historia y reconociendo el orden y el derecho de pertenencia de cada miembro de nuestro sistema familiar, permitiendo así que el amor fluya libremente.

Buenos Aires, Argentina. Abril 2025

Autor: José Ramón Ortiz A. Naturópata – Constelador Familiar